Paseo por algunos beneficios de impacto de la lactancia materna.

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La lactancia materna (LM) es inherente a los mamíferos, el ser humano entre ellos. Sin embargo, durante el último siglo la LM ha presentado cambios significativos, actualmente sólo un 37% de los lactantes menores de seis meses en países de ingresos bajos y medios son amamantados de forma exclusiva, y este número es aún menor en países de ingresos alto.1

Según la publicación realizada en Section on Breastfeeding. Breastfeeding and the Use of Human Milk en Pediatrics en el  2012, cualquier volumen de LM es protectora, ésta se asocia a un 64% de reducción de la incidencia de infecciones gastrointestinales inespecíficas, y además existe un efecto protector residual hasta dos meses después de suspendida la lactancia a esto se añade que  los lactantes alimentados con LM durante el primer año de vida presentan un 30% menos de riesgo de enfermar de diarrea por rotavirus, y además ha sido descrita como un factor protector contra la infección por Giardia tanto sintomática como asintomática 2.

También se ha desmostrado que el riesgo de hospitalización por infección respiratoria baja durante el primer año de vida disminuye un 72% en niños alimentados con LME por al menos 4 mese,  la severidad de la bronquiolitis por virus sincicial es un 74% menor en aquellos niños con LME por al menos 4 meses comparado con aquellos niños alimentados con lactancia parcial o fórmula exclusiva. Por otra parte, los niños alimentados con cualquier volumen de leche materna tienen 23% menos riesgo de presentar otitis media aguda, y cuando es exclusiva por lo menos tres meses disminuye el riesgo de ésta en un 50%, este riesgo es de 63% si se prolonga hasta los seis meses 3,4.

Con relación a la atopia, rinitis y asma, en aquellos sin antecedentes familiares de atopia, la disminución del riesgo de asma, dermatitis atópica y eczema es de 27% al ser amamantados por al menos tres meses, y el riesgo de dermatitis atópica disminuye en un 42% en aquellos niños con antecedentes familiares de atopia alimentados con LME por al menos tres meses según las evidencias mostradas por Victora CG y colaboradores en Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect. Lancet 2016;387(10017):475-90.1

Otro dato de impacto es el suministrado por un estudio de cohorte australiano realizado por Oddy y colaboradores  en el 2017, en el que se  evaluó la asociación entre la duración de la LM y el riesgo de asma en niños hasta los seis años, éste concluyó que la introducción de otros alimentos lácteos y no lácteos distintos a la leche materna durante los primeros cuatro meses de vida aumentó el riesgo de asma, sibilancias tres o más veces desde el año de edad, sibilancias durante el año anterior y trastornos al dormir debido a sibilancia.5

Y aunque existen controversias de que si  la LM tendria un rol protector contra la obesidad, hipertensión, dislipidemia y diabetes mellitus (DM) tipo 2 durante la adultez, se ha podido evidenciar que las tasas de obesidad son significativamente menores en lactantes alimentados con LM ya que hay mayor regulación de ingesta, mayor gasto energético con succion, niveles adecuados de leptina y neuropeptido Y, dando esto lugar a la  existencia de un 15 a 30% de reducción del riesgo de obesidad durante la adolescencia y adultez si existió alimentación con LM durante la infancia, comparado con aquellos no amamantados. También se ha podido demostrar  que la duración de la lactancia está inversamente relacionada con el riesgo de sobrepeso, cada mes extra de lactancia se asocia con un 4% de disminución del riesgo de aparición de obesidad durante la adultez.6

Una revisión de estudios de cohorte y casos-control  hecha por Chung  y colaboradores, encontró que existe una reducción del colesterol total y LDL de 7 mg/dL y 7,7 mg/dL respectivamente, en adultos que fueron amantados en su infancia comparados con los que no.7

En cuanto a Enterocolitis necrotizante, en recién nacidos prematuros la LM está relacionada con un 58% a 77% de reducción del riesgo de presentar esta enfermedad. Cada diez niños alimentados con LME se previene, y cada ocho se previene una enterocolitis que requiere cirugía o una muerte por ésta.8

La microbiota juega un rol nutritivo, metabólico, inmunológico y de protección. Esta se establece a partir del parto, la lactancia y posteriormente por factores externos. El tipo de alimentación por lo tanto, ha demostrado influir directamente en la composición de la microbiota intestinal. Los niños alimentados con LM presentan una población más estable y uniforme de ésta, comparados con aquellos alimentados con fórmula láctea (FL), y aún pequeñas cantidades de suplementación con fórmula en niños amamantados cambian la microbiota normal al patrón de los niños alimentados sólo con FL. Esto tiene implicancias a futuro, ya que la microbiota adquirida en la infancia temprana es crítica para determinar la respuesta inmune y la tolerancia, y alteraciones del ambiente intestinal son responsables de la inflamación de la mucosa, de la patología autoinmune y de desórdenes alérgicos en niños y adultos.9

La LM también tiene un rol protector sobre la enfermedad celiaca, existe una reducción de un 52% de riesgo de desarrollarla en aquellos lactantes que están con LM al momento de exponerse a alimentación con glutén. Además existe una asociación entre la duración de la LM y la reducción del riesgo cuando se evalúa la presencia de anticuerpos celíacos. Por otra parte, la LM está asociada con un 31% de reducción de riesgo de presentar enfermedades inflamatorias intestinales durante la infancia.9

Por otra parte el neurodesarrollo también se impacta con la lactancia materna, un estudio de cohorte evaluó a adultos de 18 años mediante la Escala de Inteligencia de Wechsler para adultos (WAIS) y la Børge Priens Prøve (BPP), los resultados mostraron una relación dosis-respuesta entre la duración de la LM y todas las mediciones del coeficiente intelectual. Quienes fueron amamantados por menos de un mes presentan 6,6 puntos menos que aquellos amamantados durante 7 a 9 meses en la escala de WAIS y 2,1 puntos en la BPP32.10

Finalmente, si se toma en cuenta los 42 países en vías de desarrollo en los que se producen el 90% de la mortalidad infantil del mundo, la LME durante 6 meses y el destete después del año de vida es la intervención de salud más efectiva que existe. Tiene el potencial de prevenir más de un millón de muertes infantiles por año, lo que equivale a la prevención 13% de la mortalidad infantil mundial.11

Bibliografia  

  1. Victora CG, Bahl R, Barros AJ, et al. Breastfeeding in the 21st century: epidemiology, mechanisms, and lifelong effect. Lancet 2016;387(10017):475-90
  2. Section on Breastfeeding. Breastfeeding and the Use of Human Milk. Pediatrics 2012;129:e827-41
  3. Ip S, Chung M, Raman G, et al. Breastfeeding and Maternal and Infant Health Outcomes in Developed Countries. Evid Rep Technol Assess (Full Rep). 2007;(153):1-186.
  4. Netzer-Tomkins H, Rubin L, Ephros M. Breastfeeding Is Associated with Decreased Hospitalization for Neonatal Fever. Breastfeed Med 2016;11(5):218-21.
  5. Dogaru CM, Nyffenegger D, Pescatore AM, Spycher BD, Kuehni CE. Breastfeeding and childhood asthma: systematic review and meta-analysis. Am Epidemiol 2014; 179(10):1153-67.
  6. Kelishadi R, Farajian S. The protective effects of breastfeeding on chronic noncommunicable diseases in adulthood: A review of evidence. Adv Biomed Res.2014;3:3.
  7. Ip S, Chung M, Raman G, et al. Breastfeeding and Maternal and Infant Health Outcomes in Develope Countries. Evid Rep Technol Assess (Full Rep). 2007;(153):1-186.
  8. Herrmann K, Carroll K. An exclusively human milk diet reduces necrotizing enterocolitis. Breastfeed Med 2014;9(4):184-90.
  9. Guaraldi F, Salvatori G. Effect of breast and formula feeding on gut microbiota shaping in newborns. Front Cell Infect Microbiol 2012;2:94.
  10. Rochat TJ, Houle B, Stein A, et al. Exclusive Breastfeeding and Cognition, Executive Function, and Behavioural Disorders in Primary School-Age Children in Rural South Africa: A Cohort Analysis. PLoS Med 2016;13(6):e1002044.
  11. Weimer JP. The economic benefits of breastfeeding: A review and analysis. ERS Food Assistance and Nutrition Research Report No. 13. USDA Economic Research Service, Washington, D.C. 2001.

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